La zona de los mesones de la Plaza Mayor. Esa gran minusvalorada en la zona turística por excelencia del centro de Madrid. ¿Será que los turistas no hacen el mínimo esfuerzo por dar la vuelta a la esquina de la escalera de bajada? Bueno, ya se encargará Malaestrella de esta cuestión y estos establecimientos en otro tema, pero para hoy se ha reservado una diminuta cervecería belga en esta zona que no tiene ni desperdicio, ni demasiado ambiente turístico. Un lugar quizá excesivamente belga en su variedad de cervezas, pero que no deja de ser una pequeña meca al alcance del explorador cervecero.
En la zona de la Plaza Mayor, el que suscribe está especialmente harto de dos cosas: los restaurantes nuevos que, como moda guiri, han puesto en su entrada la coletilla “Hemingway never ate here” (cachondos ellos) y las clavadas que le suelen propinar al turista en las terrazas de la plaza. Por eso, que te encuentres en un sitio como el final de las escaleras de la Plaza Mayor una cervecería seria y sin pretensiones turísticas, es todo un descubrimiento. Y si, encima, en el verano ofrece una terracita tan tranquila como la que tiene, mejor aún. La única lástima, la angostura de su planta inferior, que se puede evitar en muchas ocasiones subiendo las estrechas y escaleras hacia un piso superior, también estrecho, pero con mesas tranquilas y algo más de espacio.
El Cafeeke no es una cervecería típica de cañas, sino un lugar de descubrimiento de nuevas cervezas, sabores y formas de tomarla. Siempre se puede tomar una cerveza de grifo, pero que nadie espere una cerveza española convencional, ni un precio español convencional. Lo mejor es ir con voluntad de probar cosas nuevas, detenerse un momento para ver la carta de cervezas, hacer caso de la intuición y pedir lo que se nos haya antojado. Los indecisos podrán también consultar al camarero y preguntarle por la cerveza del mes. Las cervezas son muy variadas y muy buenas, aunque la variedad supone que el precio es también relativamente elevado: desde 3 a 6 euros por botellas o vasos que van desde el tercio hasta el medio litro.
Malaestrella renuncia a él como lugar de cañas -prefiere moverse por otro lugares de la vecina zona de Puerta Cerrada (donde en los últimos meses es muy posible encontrar más de uno y más de dos lugares que sirven la caña a un euro, como la Taberna Svyturis -ojo a esta cerveza lituana- o el Mesón del Rey Pimiento)-, pero sí la tiene en la agenda el día que se levanta con el paladar sibarita o con ganas de experimentar. Las cervezas se pueden acompañar de comidas que se presentan como especialidades belgas, destacando especialmente las patatas fritas y las salchichas, que -aunque tampoco son nada del otro mundo- servirán para hacer una decente cama en el estómago a la cerveza. Suele caer, además, como atención de la casa, algún cestillo de patatas fritas o frutos secos al pedir; pero con eso nadie puede salir comido.
Ubicación: Cuchilleros 3
Metro: Sol, Tirso de Molina o La Latina
Pequeña cervecería belga situada a dos pasos de la Plaza Mayor. Ubicación inmejorable, poco ambiente turístico y excelente cerveza.








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