La zona de Moncloa ha estado durante mucho tiempo- y sigue estando, la verdad- muy pensada para los jóvenes que salían por sus numerosos bares los fines de semana por la noche. Es cierto que en la zona más cercana a los bares y locales de ocio han surgido demasiados sitios más preocupados por dar de comer rápido y sin grandes florituras -desde el antológico Don Oso hasta diversas franquicias de bocadillos, pasando por los típicos kebabs- y que para encontrar vida de BAR-BAR de barrio hay que trasladarse más hacia Guzmán el Bueno o Vallehermoso, pero La Sultana es un híbrido de varios tipos de bar que merece la pena reseñar por la zona.
Es difícil definir a La Sultana. Por fuera, parece incluso un típico pub irlandés, con su madera de colores y sus cristales opacos. Pero si se entra en él se verá que la Heineken barre a la Guinness en las cañas y que el estilo tampoco es el típico de estos establecimientos. El ambiente joven y desenfadado, la mesa de billar del centro y la musiquilla de fondo -salvo que haya fútbol en la televisión-pueden hacer pensar que es un pub con algunas aspiraciones de convertirse en punto de encuentro para las copas, pero en un pub de ese estilo no hay el menú de comida que tiene el bar. Finalmente, podría pensarse también -dado el horno de pizzas y el sonido de la campana para anunciar las órdenes-, que estamos ante una pizzería; pero es raro que en una pizzería se encuentre uno con clientes de pie con las cañas en la mano o mesas y sillas colocadas como buenamente se puede.
¿Qué es La Sultana, entonces? Pues digamos que es un bar y pizzería no demasiado grande, de estilo informal, público joven, cañas asequibles y buenas pizzas por precios razonables que tiene sus momentos álgidos con las retransmisiones de partidos de fútbol, momento en el que la mesa de billar desaparece bajo un tablón que sirve de gran mesa comunal y las sillas se despliegan por el espacio disponible como buenamente pueden. Es, ante todo, un lugar de reunión con los amigos que también, fuera de su faceta futbolística, tiene muy buen uso como primera parada para los grupos que salgan por la zona los fines de semana por la noche.
Evidentemente, con esta introducción no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que la especialidad de la casa es la pizza. Muy bien elaborada, además; con masa fina y buenos ingredientes. Si hay sitio en las mesas, se puede disfrutar tranquilamente de ella y una cerveza en un ambiente relajado, tranquilo y con música de fondo no agobiante. A quien no le guste, siempre puede recurrir a otros platos de aperitivos como los nachos. No obstante, la pizza es simplemente una opción más del menú y cualquiera que no tenga especial interés en comer será también bien recibido para tomarse algo de beber y pasar un rato. Con las consumiciones suelen entregar un mínimo plato de frutos secos o aceitunas que no da para salir comido, pero sí que entretiene el rato de la bebida.
Lo mejor, de todos modos, son los días de fútbol, en los que se requiere llegar con cierta antelación para ocupar algún puesto bueno frente a la pantalla grande dentro del tetris de sillas de plástico que se forma en el local. El ambiente de fútbol es, sin duda, de lo mejor de la zona. Eso sí, a quien no le guste el deporte, que lo evite en esos momentos, ya que puede resultarle demasiado agobiante.
Ubicación: Meléndez Valdés 51
Metro: Moncloa o Argüelles
En una frase: Curioso híbrido de estilos en una zona muy interesante para continuar la noche. Buenas pizzas, ambiente joven -ideal para pasar un rato con los amigos- y mucha tradición futbolera.








-
Comentarios a este artículo ¡Anímate y opina!