Malaestrella no puede evitarlo. Le atrae el cartelito y envidia que cerraran la competición antes de que él tuviera edad suficiente para participar. Porque está seguro de que hubiera aparecido en el ranking de ingesta de pintas que encabeza la entrada de la Taberna de la Ardosa, una cervecería muy aconsejable con regustos de taberna del pasado -se dice que es la séptima taberna más antigua de Madrid- cerquita de la calle Fuencarral. El ranking de bebedores de pintas- que por cierto no se actualiza desde principios de los 90, y dudo yo que no haya nadie que se lo haya merecido desde esa fecha-, puede ser un reducto del pasado más reciente de una cervecería tradicional, tranquila, muy aconsejable para llevar a guiris de visita o a otros madrileños en estado de descubrimiento de la ciudad.
La Ardosa no parece a primera vista un local excesivamente amplio y es cierto que, quien no lo conozca de antemano, puede estar tentado de irse ante la primera aglomeración. El truco es, para quien mantenga la mínima flexibilidad en su espalda, colarse por el hueco que hay bajo la barra a la pequeña sala que tiene en la parte interior, que tampoco es que sea muy grande, pero amplía el espacio y es bastante más tranquila para hablar o picar algo que la zona principal. El sitio es bonito, limpio y descoloca un poco la fusión entre taberna del pasado y pub irlandés que ofrece su decoración. Sea como sea, es muy recomendable.
Con semejante tradición cervecera, es un buen lugar para disfrutar de ella. No es que haya una gran variedad, pero sí que hay buena calidad. Se agradecen, sobremanera, que la cerveza -principalmente la Pilsner Urkell checa- se sirva en un vaso de tamaño bastante más grande que la tradicional caña, que se acaba en un momento. Para comer, el favorito de Malaestrella es el excelente salmorejo con picos, con una mención especial a las tostas que -para el precio al que se cobran- tienen un tamaño muy razonable y a las sensacionales croquetas de cabrales. Quizá el precio de la cerveza (lo bueno se paga), sea algo mayor que en otros bares del barrio, pero tampoco resulta una opción que vaya a arruinarte.
Ubicación: Colón 13
Metro: Fuencarral
En una frase: Cerveza y tradición en el centro de Madrid. Recomendado para quien quiera quedar bien con las visitas de fuera.








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