Malaestrella conoció la Taberna de los Ángeles hace unos cuantos años y, desde entonces, es muy raro el mes que no pase por ella. ¿Por qué? Por una parte, porque está estratégicamente situada en el centro de Madrid -zona de Ópera- lo que permite no tener que moverse mucho para salir por la ciudad. Por otra, porque la relación calidad/precio es muy ajustada: la comida es buena y el precio no excesivamente caro. Y, por si fuera poco, siempre tiene muy buen ambiente. El gusto del que suscribe por este local se ha transmitido a varios de sus conocidos y, ahora, una amiga con muchas visitas del extranjero les lleva a todos allí como típico ejemplo de bar de Madrid.
Y eso que la Taberna de los Ángeles no es fácil definirla como bar, aunque tampoco tiene las características que permitan calificarlo como restaurante 100%. En la zona de la entrada y junto a una barra alargada, tiene un espacio -no muy grande, pero aceptable-, donde se puede beber y picotear a gusto algo ligero. Incluso, en esta zona, dispone de algunas mesas no demasiado cómodas, pero que hacen un apaño. Es una zona donde suele haber siempre bastante gente y no es fácil hacerse un hueco, aunque generalmente se acaba consiguiendo.
Ocupando la mitad posterior del local aparece la zona de restaurante. Muy sencillito, a base de bancos corridos y mesas de madera, pero cómodo y agradable. Aquí no hay aglomeraciones ni hay que esperar para acercarse a la barra. El servicio, además, es bastante aceptable. Lo único malo, que generalmente no aceptan reservas -a no ser que seas un grupo enorme-. Es decir, el que llega y tiene sitio, come y el que no, tiene que esperar a que alguien se vaya. En mis primeros años como parroquiano del local, los precios eran tan bajos que ni se me ocurría pasarme por allí los fines de semana por la aglomeración que esperaba. Lamentablemente, los precios subieron un poco -aún siguen siendo razonables, de todos modos-; pero esto supuso también disponer de algo más de espacio y sitio cuando vas al local.
La decoración destaca por ser toda de madera e imitando a un bar del Norte en general, ya que no hay nada en concreto que lo califique como gallego o asturiano, mejor dejarlo con ese calificativo. La sidra, tanto en botella como la achampanada de grifo, es una opción de bebida muy recomendable. Y, para quien esté en la barra, las enormes fuentes de cacahuetes gratis son una auténtica tentación.
La comida se basa en raciones, aunque también se puede pedir alguna ensalada o algo más elaborado. Al gusto de Malaestrella le llaman la atención los tigres y las patatas fritas con salsa de cabrales, además del lacón y el pulpo. La especialidad de la casa, por llamarlo de alguna manera, son los tirabuzones de pollo con patatas y salsas. También las tostas, sin tener grandes pretensiones gastronómicas, son bastante recomendables.
Ubicación: Costanilla de los Ángeles 8
Metro: Ópera o Santo Domingo
En una frase: Como bar, muy animado y, como restaurante, muy sencillo. Ideal para estar con los amigos, enseñarlo a las visitas y tomarlo como comienzo de una animada noche por el centro.








-
Comentarios a este artículo ¡Anímate y opina!